Renault anuncia una reducción promedio del 25% en sus servicios de mantenimiento y agrega check-ups rápidos cambiando la periodicidad de las visitas al distribuidor.
Renault ajusta el costo de sus servicios con un reducción promedio del 25% como parte del su plan R² 2026. Al mismo tiempo, la marca agrega una nueva figura de servicios cortos o rápidos cada seis meses para mantener el auto en condiciones óptimas.

Estas revisiones intermedias, más ligeras, no requieren intervenciones mayores y que, en caso de no detectar anomalías, tienen un costo de 599 pesos. La marca explica que estas visitas tienen la intención de realizar revisiones preventivas a posibles fallas mayores.
De hecho, Renault liga directamente esta estrategia con la posibilidad de extender la garantía de tres a cinco años, siempre que se cumpla con estos procesos.

Jesús Gallo, director general de Renault México, lo plantea desde otro ángulo: no basta con ofrecer una garantía larga si mantenerla activa es caro. Y ahí es donde la marca busca diferenciarse, con precios estandarizados y una estructura de servicios más frecuente, pero menos costosa en el acumulado.
Durante años, algunas marcas han cargado con la etiqueta de ser caras de mantener, independientemente de si eso es totalmente cierto o no. Con este movimiento, Renault parece querer reposicionarse en ese aspecto, colocándose —según sus propias cifras— dentro del top 3 de marcas con servicios más accesibles en México.

Consideramos que el reto estará en la ejecución. Porque en papel, la propuesta es atractiva. Al final el usuario final lo medirá en cosas muy concretas: tiempos de servicios, disponibilidad de citas, claridad en los diagnósticos y, sobre todo, que el precio prometido sea el que realmente pague.
Renault apuesta a eso. Y parece que, al menos en intención, va en la dirección correcta. Falta ver cómo se traduce en la experiencia diaria, que es donde, inevitablemente, se gana o se pierde la confianza.



