Se cumplieron 130 años de que rodara el primer coche en Detroit. No fue un Ford, ni mucho menos un Chrysler o un Chevrolet, se llama The King.
Aunque hoy en día Detroit no es lo que llegó a ser en la década de los cincuenta -cuando producía más de la mitad de los autos del mundo entero, con GM, Ford y Chrysler en su esplendor-, sí sigue manteniendo cierta importancia, sobre todo para el mercado norteamericano.
Las Tres Grandes (Chrysler ahora forma parte de Stellantis) mantienen plantas activas en la zona: GM con fábricas como Detroit-Hamtramck para vehículos eléctricos, Ford con la de Dearborn para la F-150, y Stellantis en Jefferson North para Jeep.

Detroit antes de los autos
Pero antes del boom automotriz, en Detroit no había nada que oliera a gasolina. Antes de los autos, Detroit era un puerto fluvial y un centro de comercio y madera. En los 1800, la ciudad creció gracias al río Detroit -que conectaba los Grandes Lagos con el Atlántico- y se llenó de aserraderos, fábricas de barcos y fundiciones. La gente trabajaba cortando madera para barcos, haciendo vagones de tren e incluso fabricando armas para la Guerra Civil. Hasta que Charles Brady King inició una revolución: el 6 de marzo de 1896, hace exactamente 130 años, sacó a probar por las calles de la ciudad un armatoste de cuatro ruedas con un motor de un cilindro que producía 4 caballos de potencia y lo impulsaba a unos 11 km/h. Fue el primer automóvil que rodó en Detroit.

Hecho a mano con lo que había
El coche se conoce como “The King” y lo construyó casi todo él solo, en un taller improvisado. Charles King era ingeniero, pero no tenía fábrica ni recursos industriales. El chasis era de madera y estaba armado con piezas de bicicleta o de hierro que compró o fundió. Usó un carburador rudimentario, encendido por chispa… y el escape era básicamente un tubo que salía por atrás. Tenía dos asientos, ruedas de madera sin goma y dirección de timón, sin engranajes ni nada sofisticado. Pesaba unos trescientos kilos y lo arrancaba con manivela.

Charles King no lo sabía, pero estaba siendo el padre de la industria automotriz en Estados Unidos. Todo surgió porque en aquellos años la gente empezaba a hablar de motores de combustión como algo del futuro. Él vio que los caballos eran caros, sucios y lentos… pero además sentía curiosidad y hasta un poco de envidia por inventores europeos como Benz y Daimler que ya rodaban con artefactos parecidos. En Estados Unidos, nadie había hecho nada serio todavía. Así que se dijo: “Si ellos pueden, yo también”. Además, Detroit era un hervidero de talleres y fábricas: tenía acceso a piezas, herramientas… y tiempo.

¿Cuándo empezó Detroit a producir autos?
La producción de autos en Detroit arrancó poco después. El primer taller serio fue el de Ransom Olds, que en 1897 ya tenía su Oldsmobile Curved Dash, pero el verdadero boom llegó en 1903 con Ford. Ese año abrió su primera fábrica en Detroit y, en 1908, lanzó el Modelo T. Ahí sí: Detroit se convirtió en la capital mundial del automóvil porque contaba con mano de obra barata, ríos para transportar acero y emprendedores como Ford que sabían vender la idea de un auto para todos. Antes de eso, era más bien un puñado de inventores experimentando en graneros.

Los mejores tiempos de Detroit como productor de autos fueron en los años cincuenta: se fabricaban millones de Cadillacs, Chevrolets, Thunderbirds… Había unas 35 marcas importantes que producían allí o muy cerca. Pero si contamos todas las que surgieron -incluyendo las pequeñas, las que duraron solo unos años o las que se fusionaron rápido-, el número sube fácilmente a más de 100.
A las Tres Grandes todo el mundo las recuerda, junto con nombres famosos como Packard, Studebaker, Nash, Hudson… pero había otras más pequeñas como Tucker, Kaiser-Frazer, Willys, Brush, Everitt-Metzger-Flanders, Chalmers, Hupmobile, REO, Elcar, Saxon, Flint, Jewett o Paige.

