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Febrero: mes que vio nacer al Mercedes-Benz Alas de Gaviota

El Mercedes-Benz 300 SL “Alas de Gaviota” tiene una importancia monumental para la marca, ya que representa uno de los pilares fundamentales en su reconstrucción y renacimiento tras la Segunda Guerra Mundial. Nació hace 72 años.

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En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, Mercedes-Benz necesitaba recuperar su lugar como líder en innovación y prestigio automovilístico. La marca había brillado en las pistas con el modelo de carreras 300 SL (W194) en 1952, ganando carreras legendarias como las 24 Horas de Le Mans y la exigente Carrera Panamericana. Ese éxito deportivo inspiró una idea audaz: transformar ese auto de carreras en un deportivo de calle exclusivo, capaz de conquistar especialmente al mercado estadounidense, que en esa época crecía con fuerza entre compradores adinerados y apasionados por la velocidad.

El impulsor clave fue Max Hoffman, el importador oficial de Mercedes en Estados Unidos. En 1953, durante una reunión en Stuttgart, convenció a los directivos de la compañía —incluyendo al director general Fritz Könecke— de que valía la pena producir una versión civil del 300 SL. Hoffman se comprometió a comprar al menos 1,000 unidades, lo que dio viabilidad económica al proyecto y evitó que quedara solo como un prototipo exótico.

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¿Cuándo apareció el 300 SL?

El resultado fue el Mercedes-Benz 300 SL (W198), un coupé revolucionario que se presentó al mundo el 6 de febrero de 1954 durante el International Motor Sports Show en Nueva York (un evento que duró hasta el 14 de febrero). La elección de Nueva York no fue casual: era el escaparate perfecto para llegar directamente al público americano, en lugar de los salones europeos tradicionales como Ginebra o Frankfurt.

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El auto causó furor inmediato. Su silueta baja y aerodinámica, con una carrocería elegante y fluida diseñada por Friedrich Geiger, ocultaba una tecnología de vanguardia. El motor era un seis cilindros en línea de 3 litros con inyección directa mecánica —una gran novedad en un coche de producción—, que entregaba alrededor de 215-240 caballos según la configuración. Esto lo convertía en el automóvil de serie más rápido del momento, superando fácilmente los 260 km/h y acelerando de 0 a 100 km/h en menos de 9 segundos.

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¿Por qué el apodo de Alas de Gaviota?

Lo que más impactó fueron sus famosas puertas “alas de gaviota”. El chasis tubular, heredado del modelo de carreras, era extremadamente rígido y ligero, pero obligaba a umbrales muy altos que impedían puertas convencionales. Rudolf Uhlenhaut, jefe de desarrollo, encontró una solución brillante: puertas que se abrían hacia arriba, articuladas en el techo. No solo resolvían el problema práctico, sino que crearon un diseño icónico que definió al coche para siempre. El apodo “Gullwing” (alas de gaviota) surgió casi de inmediato entre la prensa y los visitantes.

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Aunque la presentación fue en febrero de 1954, la producción en serie comenzó unos meses después, en agosto de ese año, en la planta de Sindelfingen. Los primeros pedidos y ventas se gestionaron desde el salón neoyorquino, con entregas iniciales llegando a clientes estadounidenses poco después. El precio era elevado —alrededor de 29,000 marcos alemanes o unos 7,000 dólares en EE.UU., pero justificaba su exclusividad: solo se fabricaron 1,400 coupés entre 1954 y 1957, de los cuales más de mil fueron al mercado americano.

El 300 SL no era solo rápido; era un testimonio de ingeniería alemana postbélica: suspensión independiente, frenos potentes y un equilibrio que lo hacía extraordinario en carretera. Sin embargo, su manejo exigente y la falta de espacio para equipaje lo hicieron menos “amigable” para el uso diario, lo que llevó a Mercedes a lanzar en 1957 una versión roadster más accesible (sin alas de gaviota), que prolongó la vida del modelo hasta 1963.

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Nuestro Pedro Infante tuvo uno

La relación del Mercedes-Benz 300 SL “Alas de Gaviota” con México es profunda y legendaria, principalmente gracias a la Carrera Panamericana, una de las competencias automovilísticas más duras y emblemáticas de los años 50. En 1952, el prototipo de carreras 300 SL (W194) debutó en esta maratónica prueba que cruzaba México de sur a norte, logrando una victoria aplastante con Karl Kling y Hans Klenk en primer lugar, y un segundo puesto para Hermann Lang y Erwin Grupp, lo que dio a Mercedes un histórico 1-2. Este triunfo no solo consolidó la reputación del auto como máquina invencible en resistencia y velocidad, sino que también inspiró directamente la creación de la versión de calle presentada en 1954.

Además, en la cultura popular mexicana, el Gullwing adquirió un aura icónica gracias a su asociación con figuras como Pedro Infante, cuyo supuesto ejemplar (aunque debatido por historiadores) se ha convertido en uno de los autos más famosos y controvertidos del país, simbolizando lujo, velocidad y glamour en la época dorada del cine nacional.

¿Qué otros famosos tuvieron un Alas de Gaviota en sus buenos tiempos?

Clark Gable, Sophia Loren, Paul Newman, Juan Manuel Fangio, Juan Perón, Herbert von Karajan, Glenn Ford y Frank Sinatra.

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