Este Ford Mustang R125 es original, hecho hoy por la propia Ford como un homenaje a los 125 años de historia deportiva de la marca.

Un Mustang clásico también puede servir para mostrar tecnología actual. Esa es la propuesta del R125, una preparación que reúne componentes de Ford Racing Parts alrededor de un Fastback de 1966. El proyecto conserva la identidad del modelo mientras incorpora soluciones destinadas a mejorar su funcionamiento y facilitar su mantenimiento.
Su nombre remite al aniversario de Ford Racing y permite conectar dos momentos separados por más de un siglo: el nacimiento de la trayectoria competitiva de Henry Ford y el negocio contemporáneo de motores, transmisiones y accesorios para aficionados. Más que perseguir una cifra espectacular de potencia, el automóvil busca mostrar una combinación coherente de componentes.

Un V8 de catálogo para un Mustang clásico
Bajo el cofre aparece un V8 de 347 pulgadas cúbicas, equivalentes a unos 5.7 litros, que entrega 360 hp y 400 libras-pie de torque, aproximadamente 542 Nm. Utiliza bloque Ford Racing Boss, cabezas de aluminio e inyección electrónica Edelbrock Pro-Flo. La mecánica se suministra como motor armado para proyectos de preparación.
Esta elección mantiene la configuración de ocho cilindros asociada al Mustang, pero permite construir la preparación con un conjunto definido desde el principio. Para quien desarrolla un proyecto semejante, conocer el motor y sus necesidades ayuda a seleccionar alimentación, enfriamiento, escape y transmisión como partes de un mismo sistema.

La inyección electrónica administra el combustible mediante controladores e inyectores, permitiendo ajustar su dosificación según las condiciones de funcionamiento. Edelbrock ofrece dentro de la familia Pro-Flo sistemas con inyectores individuales por cilindro y funciones de calibración electrónica.
La fuerza pasa por una transmisión manual Tremec TKX-600 de cinco velocidades. Ford destaca su tamaño compacto, suavidad de cambios y mayor durabilidad frente a la anterior TKO. También incorpora tapas de válvulas de dos piezas con partes superiores intercambiables, sellos de anillo y guías integradas para los cables de bujías.

Tremec desarrolló la TKX específicamente para preparaciones de tracción trasera. Su capacidad nominal alcanza 600 libras-pie, por encima del torque declarado del R125. Esa cifra describe la resistencia de la transmisión; no aumenta la fuerza del motor. Su diseño compacto también atiende una dificultad habitual al modernizar clásicos: acomodar componentes actuales dentro del espacio disponible.

125 años valieron este Ford Mustang R125
Ford celebra con este Mustang en el SEMA lo que pasó el 10 de octubre de 1901, cuando Henry Ford condujo el Sweepstakes contra Alexander Winton en Grosse Pointe, Michigan. Winton era un competidor reconocido, mientras Ford buscaba demostrar su capacidad técnica. La victoria ayudó a atraer atención y respaldo financiero antes de fundar Ford Motor Company en 1903.
Por eso, los 125 años corresponden a la historia deportiva de Ford y no a la edad del Mustang. El R125 utiliza un automóvil reconocible para expresar cómo la competencia, la ingeniería y la venta de componentes continúan relacionadas.

La propuesta encaja en el concepto de restomod: conservar la apariencia y personalidad de un clásico mientras se actualizan elementos mecánicos. El interés está en encontrar equilibrio entre carácter histórico, facilidad de uso y disponibilidad de piezas, según las prioridades del propietario.





Si quisieras un Mustang clásico con mecánica y chasis modernizados como el R125, un Fastback de 1966 anunciado en Estados Unidos ronda 25 mil dólares, unos 470 mil pesos, aunque su disponibilidad habría que confirmarla. El V8 con inyección suma unos 258,500 pesos y la caja manual Tremec otros 65,700.
Como alternativa para modernizar el chasis, un conjunto de suspensión delantera y trasera con resortes sobre amortiguadores para esa generación está anunciado en 6,791 dólares, unos 127,700 pesos. Así, solo auto, motor, caja y esa suspensión rondan 922,000 pesos.
Ojo, estas cifras son suponiendo que las partes las compras allá, en Estados Unidos, y sin tomar en cuenta la instalación y la restauración. Si lo quisieras en México pues habría que agregar el costo del papeleo de la importación y el traslado.


