El 17 de octubre de 1968 se estrenó Bullitt, el thriller protagonizado por Steve McQueen cuya persecución por San Francisco se convirtió en una referencia del cine automotriz.

En Bullit, durante cerca de diez minutos un Ford Mustang verde y un Dodge Charger negro protagonizan una secuencia de vigilancia, aceleraciones, saltos y derrapes. A 58 años de distancia, su atractivo sigue estando en los coches y en la intensidad de una filmación realizada con automóviles y especialistas sobre calles reales.

La escena comienza con el teniente Frank Bullitt descubriendo que lo siguen. Antes de acelerar, los conductores se observan, cambian de posición y se preparan para lo que viene. Uno de los momentos más recordados ocurre cuando el conductor del Charger se abrocha el cinturón: el gesto anticipa la persecución sin necesidad de diálogo. Después, el sonido de los motores toma el protagonismo y acompaña el enfrentamiento entre ambos coches.

Mustang vs Charger: un duelo de motores V8
McQueen conduce en pantalla un Ford Mustang GT Fastback 1968, equipado con un V8 de 390 pulgadas cúbicas, equivalentes a 6.4 litros, transmisión manual de cuatro velocidades y tracción trasera. Su potencia de catálogo era de 325 hp brutos, medidos bajo los criterios estadounidenses de aquella época.

Su contrincante era un Dodge Charger 1968 negro, con faros ocultos y una carrocería de mayores dimensiones. El V8 440 Magnum, de 7.2 litros, anunciaba 375 hp. Según testimonios del equipo, el Dodge tenía ventaja de aceleración sobre el Mustang, por lo que sus conductores debían coordinarse para mantener la distancia necesaria durante las tomas. La aparente igualdad de la persecución también dependía del trabajo de cámara y del montaje.

El detrás de cámaras de Bullitt
Max Balchowsky, constructor de coches de carreras y especialista en vehículos para cine, se encargó de la preparación mecánica. Los Mustang recibieron refuerzos estructurales, especialmente en las torres de suspensión, además de resortes más firmes y amortiguadores Koni. Los Charger también tuvieron modificaciones y refuerzos de suspensión. Los saltos sobre las pendientes de San Francisco exigían que los coches soportaran aterrizajes repetidos y conservaran suficiente control para continuar la maniobra.

Peter Yates dirigió la película y Carey Loftin coordinó las acrobacias. McQueen, aficionado al automovilismo y piloto, condujo en parte de las escenas, pero las maniobras se repartieron entre especialistas. Bud Ekins realizó algunas de las acciones más exigentes del Mustang; Bill Hickman manejó el Charger y aparece como uno de sus ocupantes. La secuencia combinó la participación del actor con el trabajo de dobles capaces de repetir maniobras con precisión.

Para el rodaje se utilizaron dos Mustang y dos Charger, automóviles de serie preparados para las necesidades de la producción. Los Ford tenían números de identificación terminados en 558 y 559. El primero quedó asociado principalmente con las acrobacias; el segundo es conocido como el hero car. Tener dos unidades permitía cubrir distintas tomas y exigencias de filmación, aunque ambos estuvieron expuestos al desgaste de una persecución especialmente demandante.

Los errores de continuidad y el destino de los Mustang
La edición dejó detalles que los aficionados siguen buscando: un Volkswagen Sedán verde aparece repetidamente y el Charger pierde más tapones de los que lleva un automóvil. La continuidad geográfica tampoco permite reconstruir el recorrido como un trayecto único por San Francisco. Esas inconsistencias no impidieron que la combinación de encuadres, motores y maniobras transmitiera velocidad y tensión.

Los dos Mustang sobrevivieron. El de acrobacias fue localizado en Baja California y autenticado en 2017; el conservado por la familia Kiernan reapareció públicamente en 2018 y se subastó en 2020 por 3.74 millones de dólares, incluida la comisión. La identidad del comprador no se hizo pública en aquella venta. La familia Kiernan lo compró en 1974 a un detective de Nueva Jersey llamado Frank Marranca, y éste se lo había comprado en 1970 a Robert Ross, un exempleado de Warner Bros. que había adquirido el Mustang después del rodaje y lo utilizaba para trasladarse al trabajo.







El ejemplar localizado en Baja California, con número de serie terminado en 558, estuvo a punto de convertirse en una réplica de “Eleanor”, el Mustang de 60 segundos. Tras confirmar su identidad, Hugo Sánchez y el restaurador Ralph García Jr. cambiaron el proyecto para devolverle su apariencia de Bullitt. Después de casi una década de restauración, el coche fue presentado en 2026 y exhibido en el Petersen Automotive Museum de Los Ángeles.

