Con 800 hp y más de 15,000 horas de trabajo, Fat Fender Garage transformó una Ford F-100 de 1956 en uno de los proyectos más caros del SEMA 2026. ¡Más de un millón de dólares en puros fierros!
Una F-100 nueva costaba desde 1,577 dólares en 1956. Siete décadas después, la GT/FX supera el millón de dólares de construcción reportado por Meguiar’s, la marca anfitriona de su exhibición. Entre ambas cifras hay mucho más que inflación: esta pickup cambia su concepción de herramienta de trabajo por una creación artesanal inspirada en el Ford GT.

Cinco años para transformarla
El propietario Tony Peressini encargó el proyecto a Fat Fender Garage, en Arizona. Las más de 15,000 horas acumuladas equivalen a 1,875 jornadas de ocho horas, unos 7.2 años para una persona trabajando cinco días por semana, sin vacaciones. El equipo repartió ese esfuerzo durante cinco años.
La intervención rebasa una restauración convencional. La carrocería de acero fue trabajada a mano: techo y cofre se aplanaron, la cabina perdió aproximadamente 5.1 centímetros de altura mediante un seccionado y las salpicaderas se ensancharon. Cambiar esas proporciones exige que paneles, cristales y uniones vuelvan a encajar; ahí se entiende parte del trabajo que permanece oculto cuando la camioneta está terminada.



Los estribos enlazan con las salpicaderas traseras y la batea tiene doble pared y compuerta accionada por botón. Sus costados tienen una lámina exterior —la que ves por fuera— y otra interior, orientada hacia el espacio de carga, con una separación entre ambas. En la GT/FX, esa construcción permite dar forma a los costados exteriores y dejar un acabado limpio por dentro. Lleva cristales enrasados, ventanas laterales de una pieza, espejos de carbono, iluminación trasera LED, splitter y difusor de Mustang GT350.

De 167 discretos hp a increíbles 800 hp
El V8 Coyote de tercera generación, de 5.0 litros, recibe un supercargador Whipple de 3.0 litros: anuncia 800 hp y 1,017 Nm (450 lb-pie), con una caja automática Ford 10R80 de diez velocidades. El escape artesanal de tres pulgadas incorpora silenciadores Borla, resonadores JMD y derivaciones eléctricas.
Como referencia, una F-100 V8 de 1956 ofrecía un motor de 272 pulgadas cúbicas —unos 4.5 litros— con 167 hp, transmisión manual de tres velocidades y frenos de tambor. La diferencia nominal se acerca a cinco veces la potencia, aunque las mediciones antiguas y modernas no son directamente equivalentes.

La GT/FX utiliza un chasis FF1 con suspensión coilover, frenos delanteros Wilwood de seis pistones, rines HRE y neumáticos Toyo. El cambio busca controlar aceleración, frenado y movimientos de carrocería. No hay tiempos publicados de 0 a 100 km/h ni velocidad máxima: la promesa de comportamiento de superdeportivo todavía carece de pruebas comparativas difundidas. Pero ya podemos imaginarnos…
El habitáculo añade asientos individuales, piel negra, instrumentos y audio modernos, climatización oculta y actuadores especiales para las puertas. La pintura BASF y los acabados Cerakote completan la construcción.

¿La más cara de SEMA?
SEMA reúne alrededor de 1,500 vehículos de exhibición, y la F-100 GT/FX destaca por una inversión superior al millón de dólares. Hasta el momento, entre los proyectos con costos de construcción publicados para esta edición, no ha aparecido uno que supere esa cifra. Las más de 15,000 horas de trabajo, la carrocería fabricada a mano y el desarrollo de su nuevo chasis explican buena parte del presupuesto: aquí se pagaron años de diseño, ingeniería y fabricación artesanal.


La comparación con su origen resulta contundente. Una F-100 de caja corta arrancaba en aproximadamente 1,577 dólares en 1956, equivalentes a unos 19,535 dólares actuales al ajustar por inflación. La inversión en esta transformación representa más de 51 veces aquel precio actualizado. De herramienta de trabajo a proyecto de colección, la distancia económica es tan grande como la evolución de su mecánica. Eso sí, entre tantas superficies rediseñadas, la parrilla conserva prácticamente intacta la apariencia de fábrica: es el vínculo visual más directo con la camioneta que salió de Ford hace siete décadas. ¡Gran detalle!


