El Shelby GT500CR Carbon llega al SEMA 2026 con carrocería de fibra de carbono, un V8 de 1,000 hp y una credencial especial: licencia oficial Shelby.

Detrás de su apariencia de 1967 hay una relación empresarial que comenzó hace más de quince años. Este proyecto pertenece a Classic Recreations, especialista en reconstruir clásicos estadounidenses con tecnología contemporánea. Su ejemplar del SEMA combina un motor Coyote 5.0 preparado por Wegner, supercargador Whipple de 3.0 litros y transmisión automática Suncoast de diez velocidades. Una computadora FuelTech FT700 administra el motor y el control de tracción para dosificar semejante potencia.



La transformación también alcanza el comportamiento: suspensión delantera Detroit Speed Aluma-Frame, sistema trasero QuadraLink y amortiguadores electrónicos Nitron. Los frenos carbonocerámicos Brembo utilizan discos de 380 mm, mientras las llantas Michelin Pilot Sport Cup 2 aportan adherencia. El interior conserva referencias clásicas, acompañadas por instrumentos digitales, asientos Scheel-Mann y aire acondicionado.

Cómo consiguió el respaldo de Shelby
Para entender la importancia de este Shelby GT500CR Carbon hay que regresar a Carroll Shelby. El piloto y constructor convirtió al Mustang en una máquina competitiva por encargo de Lee Iacocca. Así nació el GT350 de 1965, ganador del campeonato nacional de su categoría en la SCCA. En 1967 apareció el GT500, equipado con un V8 de 428 pulgadas cúbicas, aproximadamente 7.0 litros.



Classic Recreations estableció su vínculo oficial con Shelby en 2009, cuando anunció el programa GT500CR. La autorización contemplaba fabricar reinterpretaciones del modelo clásico con componentes Shelby y participación y supervisión del personal técnico de Shelby Automobiles y Carroll Shelby Licensing. Desde entonces, cada automóvil debía recibir número de serie e insignias oficiales.

Ese fue el camino documentado para oficializarlo: un acuerdo de licencia y colaboración técnica que permitió utilizar el nombre, los emblemas y la identidad del modelo. La versión de carbono amplió posteriormente esa relación. En septiembre de 2020, Shelby anunció su entrada en producción y confirmó que también participaría en su comercialización y preparación para entrega.



Para desarrollar aquella carrocería, Classic Recreations colaboró con SpeedKore y utilizó moldes originales Shelby que permitían reproducir las líneas de 1967–1968. Los paneles de carbono se colocaban sobre una subestructura de acero: la elección del material buscaba conservar las proporciones originales mientras reducía el peso.
Cada unidad queda inscrita en el Shelby Worldwide Registry. Este registro permite conservar información sobre configuración, propietarios e historia del vehículo, facilitando comprobar su procedencia. El GT500CR documenta su condición de construcción autorizada contemporánea; si bien su inscripción no lo convierte en un ejemplar fabricado originalmente por Shelby durante los años sesenta.

Una empresa con varias vidas
Fundada por Jason Engel en Oklahoma, Classic Recreations se especializó en combinar carrocerías clásicas con mecánica moderna. Su trayectoria incluyó exportaciones desde 2010 y una nueva administración en 2020, que trasladó las operaciones a Flower Mound, Texas.
En 2025, la compañía cerró y entró en bancarrota. Velocity Restorations adquirió sus activos mediante una operación aprobada judicialmente y abrió una nueva etapa en Pensacola, Florida. La transacción también exigió gestionar nuevamente la relación con Carroll Shelby Licensing para continuar produciendo vehículos autorizados e incluidos en el registro.



Hoy, cada construcción requiere más de 2,500 horas de trabajo, equivalentes a unas 312 jornadas de ocho horas. El Shelby GT500CR Carbon se ofrece en tres versiones: Stage 1, con 500 hp y un precio de 549,900 dólares (10.3 millones de pesos); Stage 2, con 700 hp por 624,900 dólares (11.7 millones de pesos); y Stage 3, con 900 hp por 724,900 dólares (13.6 millones). La configuración especial de 1,000 hp presentada en el SEMA ronda los 750,000 dólares (14 millones de pesos), dependiendo de la personalización solicitada.





