Mazda Motor Corporation ha anunciado que realizará pasadas de demostración con su icónico Mazda 787B, vencedor de las 24 Horas de Le Mans en 1991, durante la edición 2026 del Le Mans Classic, que se celebrará del 2 al 5 de julio en el Circuit de la Sarthe.
El Le Mans Classic es un evento de automovilismo histórico creado en 2002 por Patrick Peter y su empresa Peter Auto, en colaboración con el Automobile Club de l’Ouest (ACO), organizador de las 24 Horas de Le Mans. La idea surgió para celebrar el legado de la mítica carrera de resistencia francesa, permitiendo que los aficionados revivieran la historia del evento en el circuito completo de La Sarthe.

Su objetivo principal es ofrecer una retrospectiva espectacular de las 24 Horas de Le Mans a través de coches de época que realmente compitieron (o son fieles réplicas de los que lo hicieron), reuniendo cientos de vehículos históricos en diferentes “plateaus” o grids según su época, desde los pioneros de los años 20 hasta prototipos y GT de los 90 y 2000. Desde su primera edición en septiembre de 2002, se celebró de forma bienal en julio, atrayendo cada vez más público (hasta más de 200,000 espectadores) y convirtiéndose en uno de los mayores eventos de coches clásicos del mundo.

A partir de 2026 se convirtió en anual, alternando entre Le Mans Classic Heritage (coches hasta 1975) y Le Mans Classic Legend (1976-2015), para satisfacer la creciente demanda y transmitir el espíritu de Le Mans a nuevas generaciones.
Sin lugar a dudas uno de los autos que más llamará la atención es el 787B de Mazda, que durante estos días le están haciendo los últimos arreglos y su puesta a punto. Aunque el 787B no participará en las carreras oficiales, sí realizará pasadas de demostración para que el público pueda escuchar el inconfundible sonido de su motor rotativo y su famoso escape.

En colaboración con la marca de maquetas Spark, el Mazda 787B protagonizará una sesión especial de desfile y una demostración en solitario. Al volante se alternarán Yojiro Terada, piloto japonés con una larga trayectoria en las 24 Horas de Le Mans, y Pierre Fillon, presidente del Automobile Club de l’Ouest (ACO).
El Mazda 787B ocupa un lugar único en la historia del automovilismo: es el único coche propulsado por motor rotativo que ha conseguido la victoria absoluta en las 24 Horas de Le Mans. En 1991 marcó un hito al convertirse en el primer fabricante japonés en ganar la prueba. Desde el lanzamiento del Cosmo Sport en 1967, Mazda ha sido pionera y defensora de la tecnología rotativa, y el 787B representa el punto más alto de esa apuesta.




El coche ya ha cautivado a los aficionados en pasadas anteriores en el mismo Circuit de la Sarthe en 2016 y 2022. Ahora, con motivo del 35º aniversario de su histórica victoria, regresará al escenario de su mayor triunfo para que una nueva generación pueda disfrutar de su sonido característico y claro.
El Mazda 787B está propulsado por el motor R26B, un espectacular cuatro rotores Wankel de aspiración natural con una cilindrada nominal de 2,616 cc (equivalente a unos 4,708-5,240 cc según el método de equivalencia de la época para motores rotativos). En configuración de carrera para las 24 Horas de Le Mans de 1991 desarrollaba alrededor de 700 hp (515 kW) a 9,000 rpm, con un par motor de 608 Nm a 6,500 rpm. En modo de calificación podía llegar a más de 900 caballos a 10,000 rpm, pero se limitaba para garantizar fiabilidad durante las 24 horas.

El chasis es de fibra de carbono y kevlar, con un peso en vacío de solo 830-845 kg, lo que le otorgaba una excelente relación peso-potencia. Monta una transmisión manual de 5 velocidades (desarrollada con Porsche), tracción trasera, suspensión de doble horquilla con barras de torsión y frenos corbonocerámicos. Su carrocería muy aerodinámica le permitía alcanzar una velocidad máxima superior a los 340 km/h en la recta de Mulsanne.
Precisamente su combinación de bajo peso, buen consumo relativo para la época y gran fiabilidad del motor rotativo fueron claves para conseguir la victoria histórica en 1991. Su sonido agudo y penetrante a altas revoluciones sigue siendo uno de los más icónicos y reconocibles de la historia del automovilismo.


