Honda habría absorbido pérdidas multimillonarias tras detener el desarrollo de algunos proyectos EV previstos originalmente para producción en Norteamérica.
Honda está replanteando parte de su estrategia global y eso tendría consecuencias directas sobre varios de sus modelos más importantes. De acuerdo con reportes surgidos en Estados Unidos, la marca japonesa extenderá el ciclo de vida de vehículos como Accord, HR-V y Odyssey, retrasando sus nuevas generaciones hasta el inicio de la próxima década.

La decisión llegaría después del fuerte golpe financiero que representó cancelar parte de su ambicioso programa de autos eléctricos, por lo que ahora estaría priorizando rentabilidad y tecnologías híbridas antes de lanzar plataformas completamente nuevas.

Según la información publicada por Automotive News y retomada por medios como CarBuzz, el actual Honda Accord permanecería prácticamente sin reemplazo hasta alrededor de 2030. Lo mismo ocurriría con HR-V y Odyssey, mientras que del lado de Acura modelos como MDX e Integra también extenderían considerablemente su vida comercial.
En algunos casos esto no necesariamente representa un problema inmediato. Tanto Accord como HR-V siguen siendo productos relativamente recientes y además ya cuentan con versiones híbridas que continúan ganando popularidad. Sin embargo, modelos como Odyssey podrían resentir más el paso del tiempo frente a rivales más modernos y electrificados como Toyota Sienna.

El movimiento también confirma algo importante dentro de la industria: incluso fabricantes tan grandes como Honda están ajustando el ritmo de electrificación. La demanda de híbridos sigue creciendo, mientras que el mercado de eléctricos no ha evolucionado tan rápido como muchas marcas proyectaban hace apenas unos años.
Honda no ha confirmado oficialmente todos los detalles del reporte, aunque sí adelantó que sus próximos pasos estarán mucho más enfocados en ampliar la presencia de sistemas híbridos dentro de su gama global.



