Toyota Racing se alzó con la victoria en la 94ª edición de las 24 Horas de Le Mans. El Toyota GR010 Hybrid #7 pilotado por Mike Conway, Kamui Kobayashi y Nyck de Vries completó 381 vueltas y cruzó la meta con una ventaja mínima de apenas 10.913 segundos sobre el BMW M Hybrid V8 #20, en una de las llegadas más ajustadas de la historia reciente de la prueba.
El segundo Toyota #8, con Sébastien Buemi, Brendon Hartley y Ryō Hirakawa, completó el doblete japonés en la tercera posición, mientras que Cadillac Hertz Team JOTA cerró el top 4. Más de 350,000 aficionados asistieron a la carrera en el Circuito de la Sarthe.

Esta victoria representa la sexta absoluta para Toyota en Le Mans y su regreso a lo más alto tras cuatro años sin triunfar. La marca japonesa debutó en 1985 con el 85C y vivió décadas de esfuerzo, con prototipos como el TS010 y el icónico GT-One de finales de los 90, que rozó la gloria sin conseguirla. Tras años de lucha contra Audi y Porsche, rompió su maldición en 2018 con Fernando Alonso al volante y encadenó cinco victorias consecutivas hasta 2022.
En esta edición, con su híbrido actualizado y combustible renovable, demostró una fiabilidad y gestión de carrera muy superior, partiendo desde posiciones retrasadas (14ª y 15ª) pero imponiendo un ritmo constante que le permitió controlar la prueba en las horas finales.

Otras marcas importantes no pudieron seguir el ritmo de los japoneses. Ferrari, que había dominado las tres ediciones anteriores, sufrió un fin de semana complicado: sus 499P partieron desde posiciones retrasadas tras una clasificación discreta y, aunque algunos llegaron a rodar en posiciones de podio en ciertos momentos, incidentes y menor consistencia les dejaron fuera de la pelea por la victoria, con el mejor de ellos finalizando en torno a la quinta posición.

Peugeot, en su centenario en Le Mans y con el 9X8, aspiraba a un buen resultado en casa pero enfrentó problemas de velocidad y fiabilidad; sus dos prototipos terminaron en posiciones fuera del top 10, lejos de las expectativas generadas. BMW y Cadillac, por su parte, ofrecieron una feroz resistencia, especialmente el BMW #20 que lideró gran parte de la carrera y presionó hasta el final, pero no pudieron superar la solidez táctica de Toyota.

Los momentos clave de esta edición para la marca ganadora incluyeron una salida desde atrás con una progresión constante desde las primeras horas, una gestión perfecta de las múltiples intervenciones del safety car y el calor, y una batalla final intensa en las últimas horas donde el #7 mantuvo la calma para sellar el triunfo con Kobayashi al volante. Nyck de Vries celebró su primera victoria en Le Mans, mientras Conway y Kobayashi sumaron su segundo triunfo cada uno.

Con este resultado, Toyota no solo iguala el registro histórico de Bentley, sino que refuerza su liderazgo en el campeonato de constructores del WEC y celebra 40 años de participación escribiendo un nuevo capítulo dorado en la prueba más exigente del mundo.

