Volkswagen ideó el juguete favorito de perro, sin querer

   

Si tienes un perro, es probable que tenga este juguete que está inspirado en un componente de suspensión de una Volkswagen Combi.

Esta historia será interesante para todos aquellos amantes de los perros y del automóvil, pues involucra al perro, el mejor amigo del hombre y también a la marca Volkswagen y a uno de sus productos más icónico.

El taller de Joe Markham

La historia empieza en el año de 1970 en un taller de autos en Denver, una zona propensa al crimen en aquellas épocas. Como el taller era propenso a asaltos por las noches y como la policía no aceptaba mejorar la vigilancia en el área, Joe Markham, dueño del lugar, adoptó un pastor alemán para durmiera en el taller.

Fritz el pastor alemán

El perro, llamado Fritz, fue rechazado de la academia canina de policías de Colorado por morder absolutamente todo y necesitaba un nuevo hogar.

A los pocos días, Joe se dió cuenta de que los dueños anteriores no mentían, pues Fritz masticaba y destruía todo, pero tenía especial aprecio por las piedras, que eran peligrosas porque podían lastimarlo.

El componente de suspensión de la Combi.

Markham intentó cambiar la conducta de Fritz dándole juguetes especiales, desde huesos hasta pelotas o mangueras de radiador, pero el pastor alemán las destruía rápidamente y volvía a buscar piedras de inmediato. Un día, Markham trabajaba en una Volkswagen Combi Type 2 y escuchó a Fritz enloquecido por algo que había encontrado.

Fritz había tomado una pieza bulbosa de caucho del eje de la Combi, que aguantaba las mordidas gracias a la flexibilidad, hecho para soportar maltratos mucho mayores bajo la Volkswagen que los que Fritz podía darle, pero era lo suficientemente suave como para no lastimar al can.

Volkswagen Combi

Markham reconoció la buena idea de inmediato y dedicó seis años a perfeccionar el compuesto del caucho, la forma y el tamaño de lo que hoy es el juguete preferido por los perros en el mundo, conocido como Kong y todo gracias a esa Volkswagen Combi. Intentó contactar a Volkswagen para comprar la pieza, pero no encontró a la persona indicada, así que se volvió a Alemania para que los expertos en materiales le ayudaran a desarrollar un compuesto especial para perros.

El producto se parece mucho al componente de suspensión original, pero tiene una forma más redondeada y rebota más, algo que ayudó a que a los perros les gustara todavía más.

Un perro con el juguete inspirado por la Volkswagen Combi

El Kong empezó a venderse en 1976 y desde entonces, ha vendido millones. Kong ha puesto a la venta otros diseños, pero ninguno tan exitoso.

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