Fue un 11 de mayo, pero de 1947, cuando Ferrari debutó con su primer auto, el 125 S, en el circuito de Piacenza. Era un V12 de 1.5 litros y 118 caballos. No ganó esa carrera, pero aquí arrancó la leyenda con el nacimiento de Ferrari.
El 11 de mayo de 1947 , en el circuito de Piacenza, Italia, nació oficialmente Ferrari como marca automovilística. Ese día debutó el Ferrari 125 S, el primer automóvil que llevó el legendario cavallino rampante en su carrocería. Enzo Ferrari, tras separarse de Alfa Romeo y fundar su propia empresa en 1947 en Maranello, encargó al ingeniero Gioacchino Colombo el diseño de un motor completamente nuevo.

Colombo creó un V12 de 1.5 litros (de ahí el nombre 125, por los 125 centímetros cúbicos por cilindro), con 60 grados de apertura, un solo árbol de levas por bancada y dos válvulas por cilindro. Equipado con tres carburadores Weber de doble cuerpo, entregaba 118 caballos a 6,800 revoluciones por minuto. Era pequeño, ligero —solo 650 kilos en seco— y revolucionario para su época.

El chasis era un bastidor tubular de acero de alta resistencia fabricado por Gilco, con suspensión de doble horquilla delantera y eje rígido detrás, frenos de tambor hidráulicos y una caja de cambios de cinco velocidades pensada para aprovechar al máximo la curva de potencia del V12.

Ese domingo 11 de mayo, dos autos de la nueva marca compitieron en Piacenza: el 125 S de carrocería abierta sport, conducido por Franco Cortese, y un 125 C de configuración monoplaza. Cortese llegó a liderar la carrera, pero un fallo en la bomba de combustible lo obligó a retirarse. Enzo Ferrari lo llamó después un fracaso prometedor. Solo 14 días después, el 25 de mayo, en el Gran Premio de Roma en el circuito de las Termas de Caracalla, Cortese logró la primera victoria absoluta de Ferrari, imponiéndose con un promedio de 88.5 km/h.

Durante el resto de 1947, el 125 S compitió 14 veces y ganó seis carreras, incluyendo una memorable victoria en Parma con el legendario Tazio Nuvolari al volante. Aunque solo se fabricaron dos unidades, el 125 S sentó las bases de todo lo que vendría después: la obsesión por los motores V12, la ligereza, el enfoque total en las carreras y ese carácter indomable que aún define a la marca. Fue el primer capítulo de una historia que hoy, casi 80 años después, sigue escribiéndose en los circuitos de todo el mundo.


