Históricamente, Irán había sido un país relativamente aislado del resto del mundo, pero, el conflicto armado que libra con Estados Unidos e Israel, pusieron a este país, en el centro de conversación de varios temas, incluido el automotriz para marcas como Khodro y SAIPA
¿Alguna vez te has preguntado cuáles son los fabricantes nacionales? o ¿cómo está compuesto el mercado iraní? Bueno, en Autoanalítica, te compartiremos una pequeña monografía con fines netamente informativos.
En este contexto, tenemos que el mercado automotriz interno de Irán en 2025 alcanzó las 1,122,372 unidades comercializadas. Mientras que la producción automotriz fue de 1,323,066 vehículos en el mismo ejercicio. La inmensa mayoría, claro está, tuvo como destino el mercado interno. Estas cifras son relativamente modestas, si consideramos que estamos hablando de una nación con alrededor de 92.4 millones de habitantes.

De hecho, tenemos que el gobierno de Irán mantiene desde hace décadas un fuerte control sobre el mercado automotriz. Las restricciones a la importación de autos extranjeros han permitido proteger a los fabricantes nacionales, reduciendo considerablemente la competencia. Gracias a esta política, Iran Khodro y SAIPA se consolidaron los principales fabricantes iranís. A ellos se suman empresas menos conocidas como Kerman Motor y Bahman Group. Aunque también hay una presencia mínima de marcas como Peugeot y Chery.
Iran Khodro y SAIPA: las marcas más importantes de Irán
En este sentido, tenemos que Iran Khodro, conocida también como IKCO, es la armadora más grande de Irán y una de las más importantes de Oriente Medio, Asia Central y el Norte de África. La compañía fue fundada en 1962 bajo el nombre Iran National Factory and Manufacturing Society y con el paso de los años se convirtió en el mayor productor automotriz de la región. Su sede principal se encuentra en Teherán y durante décadas su modelo más emblemático fue el Paykan, un vehículo derivado de Rootes Group que se transformó en un verdadero símbolo del automovilismo iraní.

Con el tiempo, IKCO buscó modernizarse y desarrolló el Samand, considerado el “auto nacional” de Irán, basado en la plataforma del Peugeot 405. La empresa también construyó alianzas importantes con fabricantes internacionales como PSA Peugeot-Citroën, Hyundai y Suzuki, acuerdos que le permitieron producir vehículos bajo licencia y acceder a asistencia técnica. Gracias a ello, la firma produjo modelos Peugeot, Renault y Hyundai, además de autobuses, minibuses y vehículos comerciales.
La expansión de Iran Khodro incluso alcanzó mercados fuera de Irán. La compañía llegó a operar 12 plantas de producción en distintos países, incluyendo Bielorrusia, Siria, Egipto, Senegal e incluso Venezuela. En 2025, se consolidó como el líder del mercado automovilístico iraní, alcanzando ventas superiores a las 400,000 unidades. Para darte una idea del impacto de este fabricante en el mercado iraní, considera que Nissan colocó 274,461 vehículos en México durante el mismo periodo.

Por su parte, SAIPA ocupa el segundo lugar dentro de la industria automotriz iraní. Fundada en 1966, comenzó ensamblando modelos Citroën bajo licencia y posteriormente desarrolló una gama propia enfocada en vehículos de bajo costo. La marca ha trabajado históricamente con plataformas derivadas de Kia y también ha mantenido acuerdos con Renault, y más recientemente, Changan.
Entre sus productos más populares se encuentra el Saipa Quik, un hatchback subcompacto considerado uno de los autos más accesibles del mercado iraní. Basado en una plataforma derivada del veterano Kia Pride, utiliza un motor de 1.5 litros y se comercializa en distintas variantes como el Quik Cross. También destacan el sedán Saina y el Shahin.


Al igual que Iran Khodro, SAIPA también ha buscado crecer fuera de Irán. La firma mantiene exportaciones hacia Rusia, Bielorrusia, Irak y otras regiones del Medio Oriente y el norte de África. Incluso llegó a estar presente en Venezuela, pero al parecer, ya no está presente en el país sudamericano.
¿Qué pasa con la guerra?
Durante 2026, la escalada bélica en Medio Oriente ha provocado afectaciones en infraestructura energética y en el suministro de materias primas petroquímicas, elementos fundamentales para la fabricación de vehículos. Reportes locales señalan interrupciones en las cadenas de suministro y cierres temporales tanto en plantas de IKCO como de SAIPA, provocando fuertes caídas en la producción mensual. Además, la industria iraní depende cada vez más de componentes provenientes de China y de negociaciones con Rusia para asegurar materias primas.


El golpe más fuerte llegó tras la salida de Estados Unidos del Acuerdo de Ginebra y el restablecimiento de sanciones durante la administración de Donald Trump. Desde entonces, Iran Khodro y SAIPA enfrentan dificultades para acceder a componentes, financiamiento y nuevas tecnologías. Aunque en 2025 IKCO todavía reportaba un crecimiento de 26.3% en producción de autos de pasajeros y buscaba alcanzar 640 mil unidades anuales, el nuevo conflicto regional volvió a cambiar el panorama.

Sin embargo, la situación actual también golpeó con fuerza a SAIPA. Reportes correspondientes a abril de 2026 indican caídas de entre 80 y 90% en la producción de modelos como el Quik debido a la escasez de piezas y problemas de suministro. La filial Pars Khodro también enfrenta interrupciones importantes. En medio de las tensiones geopolíticas, ambas armadoras iraníes intentan sostener una industria que durante décadas fue protegida por el Estado, pero que hoy enfrenta uno de los escenarios más complejos de su historia moderna.

