Con apenas tres décadas de historia el museo de BYD se inauguró recientemente, que más bien parece una escuela técnica de ingeniería avanzada. Tuvimos oportunidad de visitarlo y lo más importante: aprender.
Por Hernán Aceves, enviado a China
El recinto se llama Di Space, que significa algo así como “El espacio de BYD”, porque en este caso la sílaba “Di” la están usando como símbolo de la marca; es una abreviatura o forma estilizada de BYD. Pero esto no tiene por qué importarnos, lo que vale la pena comentar es que realmente es un centro de divulgación científica y experiencias inmersivas, sí, sobre la historia, pero más que nada de la tecnología y el futuro de los coches eléctricos e híbridos enchufables de la marca. No es un museo tradicional, sino un “espacio” educativo y cultural.

El BYD Di Space fue inaugurado el 24 de octubre de 2024. “Con 15,000 m² repartidos en cuatro plantas y más de 300 exhibiciones interactivas, combina proyecciones, simuladores, maquetas a escala, patentes reales y experiencias sensoriales para contar la historia de la movilidad eléctrica desde sus orígenes hasta el futuro sostenible”. Así redacta el tríptico oficial la visita a estas instalaciones, y no exagera, cada piso del edificio es tal cual un capítulo completo que invita a explorar, tocar y experimentar con los productos de BYD.
La gasolina fue lo de ayer (piso 1)
En la primera planta el viaje comienza en la historia de la energía y la marca propiamente. Los visitantes recorren un auténtico “viaje en el tiempo” gracias a proyecciones de murales retro en las paredes y exhibiciones físicas que recrean la evolución de los medios de transporte: desde el primer automóvil de la historia humana, el Fardier, construido por el ingeniero militar francés Nicolas-Joseph Cugnot en 1769, hasta la transición de las energías limpias, pasando desde luego por el Benz Patent-Motorwagen de 1885, un dispositivo de recarga de combustible fósil y un vehículo moderno en desuso. Destaca una sección llamada “Historia de la Energía”, donde se explica la transición de los combustibles fósiles a la electricidad, junto con la “Carta de Qian Xuesen”, un documento histórico que simboliza el impulso chino por la innovación.

La Crisis Energética y el Jardín de la Energía son altamente interactivos: basta soplar sobre un gran molino de viento para activar maquetas que muestran la conversión de energía solar, hidráulica y eólica en acción, transmitiendo el mensaje de “tecnología, verde y mañana”. Además, se exhiben modelos a escala de vehículos históricos, líneas completas de productos BYD (como las series Dinasty y Ocean) y una zona de productos culturales y creativos con merchandising diseñado por los propios creadores de la marca.
Para diseñadores y demás creativos (piso 2)
El segundo piso es un “Espacio de Artesanía e Inteligencia Manufacturera”. Es decir, todo el piso se centra en el proceso creativo y de fabricación de un vehículo. Aquí se muestra cómo nace un auto BYD desde cero: en la sección de diseño, los visitantes ven “el comienzo de una línea”, las muchas posibilidades creativas, cómo se eligen colores inspirados en “montañas y ríos” y conceptos que juegan con luces, materiales y texturas. Destacan maquetas a escala y modelos de arcilla que muestran la evolución del boceto al prototipo tangible, junto con demostraciones robóticas que replican etapas reales de una fábrica, como el estampado de paneles.


En la parte de ingeniería, se recorre el camino completo hasta la línea de producción, con pruebas extremas de durabilidad y procesos de fabricación inteligente. Para hacer la experiencia multisensorial, BYD creó un laboratorio de sonido donde se escuchan las “voces de la marca” fusionadas con instrumentos chinos y occidentales, y un laboratorio de olores donde interactuar con dispositivos libera fragancias correspondientes a las sub-marcas de BYD (incluso con flores que se abren y perfuman el ambiente). Es un piso fascinante que transforma la abstracción del diseño en algo concreto y emocionante.

Los ingenieros no se aburrirán (piso 3)
El tercer piso es el corazón tecnológico del museo y el más impactante para los aficionados a la ingeniería. Ocupa un salón multifuncional de 360 m² y se organiza en cinco grandes temas: Seguridad Eléctrica, Eficiencia Eléctrica, Híbrido Extremo, Movilidad Inteligente y Más Allá de lo Extremo. Aquí se exhiben las cosas de las cuales BYD se siente orgullosa, como la Batería Blade (con demostraciones de seguridad donde se clavan clavos o se aplasta sin incendiarse), la plataforma e-Platform 4.0, el sistema de suspensión Yunian (con control activo de carrocería) y la quinta generación del DM (sistema de tecnología híbrida enchufable).

Uno de los elementos más destacados es el Muro o Cascada de Patentes, una instalación espectacular que muestra más de 40,000 patentes registradas por BYD a lo largo de los años, simbolizando su liderazgo en innovación. No faltan los autos y modelos a escala: vehículos reales de las marcas Yangwang y Fangchengbao, incluido el U8 SUV con demostraciones interactivas del sistema e4 de cuatro motores independientes, que permite giros de 360° sobre su eje.
Además, hay simuladores donde los visitantes pueden probar la conducción inteligente y el sistema DiPilot. Todo se complementa con proyecciones gigantes y espacios que hacen la visita dinámica y futurista, convirtiendo este piso en un verdadero laboratorio vivo de la movilidad del mañana.

Exploración Científica (piso 4)
La cuarta y última planta está dedicada a la educación y el futuro, convirtiéndose en un centro de divulgación científica y un “laboratorio para la próxima generación”. Se divide en cuatro áreas temáticas principales: Aula de Investigación y Estudio, Interacción de Popularización Científica, Experiencia Manual y Sala de Conferencias Compartida. Aquí los visitantes —especialmente familias y estudiantes— pueden participar en talleres prácticos y experimentos interactivos, como ensamblar modelos o kits de coches de carreras, desmontar componentes de baterías o simular procesos de energía renovable. Todo está diseñado para “aprender jugando”: cursos de robótica, experimentos con fluidos, prototipos a escala y actividades que enseñan principios de física, química y sostenibilidad aplicados a los vehículos eléctricos. No hay grandes exhibiciones estáticas, sino un enfoque “hágalo usted mismo” que fomenta la creatividad y la curiosidad científica, con espacios flexibles para talleres, reuniones y proyectos colaborativos.














