La elegante firma acaba de presentar su modelo más ambicioso en tiempos recientes: el Rolls-Royce Project Nightingale, un convertible eléctrico de dos plazas, limitado a 100 unidades.
En el mundo de los autos de ultra lujo es normal que haya clientes muy difíciles de complacer, que nunca están conformes con nada y que, desde luego, quieren siempre destacar. Como para ellos el dinero es el último apartado en su lista de problemas, exigen a cualquier costo lo mejor y lo más exclusivo. En Rolls-Royce este tipo de personas son su especialidad y siempre, desde que se constituyó en Manchester en 1904, ha sabido complacerlos. Para ellos es este convertible eléctrico que saldrá en el 2028 y que costará entre 9 y 12 millones de dólares, dependiendo de la personalización que lleve.

El CEO actual, Chris Brownridge, lo dijo en la presentación: el Project Nightingale surge en respuesta directa a la demanda de nuestros clientes más exigentes, que pedían el trabajo más ambicioso de Rolls-Royce. Según el señor Brownridge, querían fusionar tres elementos que nunca habían coexistido antes en la marca: la libertad total de diseño del coachbuilding (la construcción artesanal), el tren motriz eléctrico silencioso y potente, y una experiencia de conducción sin techo tranquila y única.

Este coche inaugura la Coachbuild Collection, una nueva categoría que se sitúa entre los modelos de serie (como el Spectre o Phantom) y los encargos “one-off” (como el Boat Tail o Droptail). No es un coche de catálogo: es una serie limitada que ofrece más exclusividad y personalización, pero con un proceso más accesible que un encargo único. Las 100 unidades ya están prácticamente asignadas por invitación.
El nombre “Nightingale” (ruiseñor) rinde homenaje a Le Rossignol, la casa donde vivían los diseñadores e ingenieros cerca de la residencia de invierno de Henry Royce en la Costa Azul, en Francia.

De vuelta a los años 20 y 30
El diseño está liderado por Domagoj Dukec, Director de Diseño de Rolls-Royce Motor Cars. El equipo de Goodwood (Reino Unido) se inspiró en el Art Déco y el Streamline Moderne (una rama tardía del Art Déco cuyas construcciones eran más aerodinámicas) de los años 20 y 30, así como en los prototipos experimentales “EX” de la marca de esa época (especialmente el 16EX y 17EX).
“El resultado es una estética muy fluida, con líneas limpias, superficies lisas y proporciones grandiosas donde la función y la forma se funden perfectamente”, según Dukec. Más allá del romanticismo de esta declaración, sí es verdad que este estilo de diseño será el que veamos en todos los futuros diseños de la marca. Lo importante de este auto es que es el primer convertible totalmente eléctrico de Rolls y además, el Project Nightingale llena el vacío dejado por el fin de producción del Dawn en 2023.

Aunque es un “production concept” (las pruebas globales apenas van a empezar y las entregas están planeadas en 2028), ya se conocen muchos datos interesantes. La plataforma es la del eléctrico Spectre y cuenta con dos motores, uno en cada eje, que estarán proporcionando entre 570 y 600 caballos. La longitud es de 5.76 metros, prácticamente es igual de largo que el Phantom, pero solo está configurado con dos plazas, y los rines son de 24 pulgadas con diseño direccional inspirado en las hélices de un yate.
El techo no es duro, es suave, de tela, combinada con cashmere y compuestos especiales cuyo trabajo es absorber cualquier mínimo ruido y asegurar el característico silencio de estos coches. Es la primera vez que Rolls-Royce usa una capota de tela retráctil en un modelo coachbuilt eléctrico (en modelos anteriores ultra-exclusivos como el Boat Tail o Droptail usaban techos fijos o desmontables).

¿Y las estrellitas del techo?
En el Rolls-Royce Project Nightingale no hay estrellitas en el techo porque es convertible, así que lo dotaron de un nuevo sistema de iluminación llamado “Starlight Breeze”. Sustituye al famoso Starlight Headliner (el techo con miles de estrellas de fibra óptica) y, en lugar de tener las estrellas en el techo, Rolls-Royce las ha trasladado a los laterales y la parte trasera del habitáculo. Consta de 10,500 estrellas individuales de fibra óptica y vienen en tres tamaños diferentes para crear más profundidad y realismo. Se distribuyen en una forma llamada “Horseshoe” (herradura): empiezan en la parte delantera de cada puerta, suben por los paneles laterales y rodean a los dos ocupantes por detrás de los asientos, envolviéndolos como un abrazo luminoso.




El patrón de luces no es aleatorio: está inspirado directamente en las ondas sonoras del canto del ruiseñor (nightingale). Los diseñadores analizaron la frecuencia y el ritmo del canto del pájaro y lo tradujeron en un patrón de luces. ¿Y por qué los diseñadores analizaron la frecuencia y el ritmo del canto de un pájaro? Durante las pruebas de prototipos, el coche era tan silencioso (gracias al motor eléctrico y al aislamiento de la capota) que los ingenieros podían escuchar perfectamente el canto de los pájaros. Esto, unido al nombre “Nightingale”, les inspiró a crear esta experiencia inmersiva. En fin, las luces se pueden activar y ajustar, creando una atmósfera mágica y, suponemos, romántica, especialmente de noche con la capota bajada manejando por alguna playa.

¿Y el precio para el Rolls-Royce Project Nightingale?
No se sabe el precio, de hecho no se anuncia el precio. Y los clientes de Rolls-Royce se supone que jamás lo preguntan. Sí se espera que la cifra de partida sea de aproximadamente 7 millones de libras, unos 9.5 millones de dólares. Con las opciones de personalización (que en estos coches suelen ser muy extensas), el precio final sube fácilmente y podría superar los 10 o hasta los 12 millones de dólares por unidad. Es mucho más “accesible” que los one-off anteriores como el Boat Tail o Droptail (que rondaban los 25 o 30 millones de dólares cada uno).



