La marca japonesa no solo necesita reducir costos y reorganizar sus operaciones, sino también colocar productos atractivos en menos tiempo, por ello Nissan acelerará sus lanzamientos
El diagnóstico propio de Nissan no deja nada a la imginación: si no acelera el desarrollo de sus próximos vehículos, su futuro podría ser incierto.
Kazuyuki Yamaguchi, vicepresidente corporativo del área de Desarrollo de Producto, explicó que la empresa ya no puede mantener los largos procesos de decisión que utilizaba anteriormente. Aunque aquel sistema permitía la participación de numerosas áreas, también generaba revisiones constantes, intercambios poco eficientes y calendarios demasiado extensos.

La nueva prioridad es simplificar. Nissan busca tomar decisiones con mayor rapidez, eliminar pasos innecesarios y reducir considerablemente el tiempo que transcurre entre la aprobación de un vehículo y su llegada a los distribuidores.
Tan rápidos como los chinos
Los fabricantes chinos han cambiado las reglas. Su capacidad para desarrollar y renovar modelos en periodos muy cortos ha obligado a las compañías tradicionales a replantear procesos que parecían intocables.

Nissan quiere reducir de 52 a 37 meses —o incluso menos— el desarrollo de un automóvil completamente nuevo. Los cambios, evoluciones o productos derivados de modelos existentes también tendrán ciclos más breves: pasarán de 50 meses a estar listos en 30.
La transformación no dependerá únicamente de trabajar más rápido. La compañía también reducirá la variedad de arquitecturas y componentes utilizados en sus vehículos.

Actualmente Nissan opera con 13 plataformas, pero pretende conservar solamente siete hacia mediados de la próxima década. Al mismo tiempo, buscará disminuir hasta 70 por ciento la complejidad de sus piezas y recortar su portafolio global de 56 a 45 modelos.
Los futuros productos quedarán organizados en cuatro grupos estratégicos: Heartbeat, Core, Growth y Partner. Con esta clasificación, la marca pretende concentrar recursos en los vehículos con mayor importancia comercial o de imagen, en lugar de repartir esfuerzos entre demasiados proyectos.

El nuevo Skyline será la primera gran prueba
Uno de los primeros resultados visibles de este método será la próxima generación del Nissan Skyline. De acuerdo con la información disponible, el sedán necesitó únicamente 26 meses de desarrollo y será presentado durante el invierno.
El nuevo Skyline mantendrá una configuración de tracción trasera y tendrá una relevancia especial para Nissan: será el primer vehículo desarrollado por completo bajo el sistema más ágil de Investigación y Desarrollo.
En Japón conservará el nombre Skyline, mientras que Infiniti podría recibir una versión equivalente destinada al mercado estadounidense. Este modelo ocuparía el espacio dejado por el Q50.
Xterra, GT-R y Z también forman parte del plan
Al mismo tiempo, Nissan prepara el regreso del Xterra, que volverá como un SUV de chasis de escalera y un precio previsto por debajo de los 40,000 dólares.

También está confirmado el desarrollo de una nueva generación del GT-R con motor de combustión interna. Sin embargo, su presentación todavía tardará varios años. Una situación similar enfrenta el sucesor del actual Z, cuya llegada no se espera antes de 2030.
Estos nombres tienen un valor importante para la marca. Skyline, Xterra, GT-R y Z no son simples incorporaciones al catálogo: representan una oportunidad para recuperar parte de la identidad que Nissan ha perdido durante años de decisiones conservadoras y productos con ciclos comerciales demasiado prolongados.

Una reestructuración mucho más profunda
Pero no todo está en la rapidez de decisiones. Nissan contempla el cierre de siete plantas y dos centros de diseño, además de eliminar alrededor de 20,000 puestos de trabajo. Su capacidad anual de producción también disminuirá en aproximadamente un millón de unidades.
La empresa abandonará, además, la estrategia de buscar crecimiento mediante un volumen de ventas cada vez mayor. Ivan Espinosa, CEO de la empresa ha reconocido que esa política fue equivocada, pues obligó a Nissan a priorizar cifras y descuentos por encima de la rentabilidad y el valor de sus productos.

El nuevo Skyline será el primer examen serio. Después llegarán el Xterra y, eventualmente, las próximas generaciones del GT-R y el Z. Si esos vehículos cumplen las expectativas, Nissan podría iniciar una recuperación sólida. Si no lo hacen, el futuro no es nada halagador.

