Tenía rato que no veíamos movimientos en esta marca. El nuevo Bentley Flying Spur ya cuenta con el nuevo diseño exterior alineado al Continental GT con profundos cambios mecánicos, tecnológicos y de plataforma que incluye.
Las formas básicas siguen siendo las del afamado muniqués Stefan Sielaff; esa silueta muscular y elegante es muy característica de él. De hecho, es lo último que dejó “preparado” cuando salió de Bentley en 2021 para irse a Grupo Geely. Por primera vez desde 1962, un sedán Bentley incorpora faros delanteros individuales, lo que aporta una apariencia más limpia, moderna y con superficies ininterrumpidas.

La parrilla del radiador ahora se integra en la fascia delantera, se eliminan detalles como las rejillas de ventilación laterales en favor de entradas frontales lisas, y en la parte trasera destaca una nueva tapa de la cajuela con líneas fluidas, luces con nueva firma lumínica y un nuevo marco para encuadrar la placa. Se ofrecen nuevos rines de 22 pulgadas y un color exterior inédito, Dark Teal, un azul metalizado con toques verdes que, según los de marketing, evoca la naturaleza y aporta sofisticación contemporánea. Lo cierto es que se ve muy sofisticado, es el color oficial de prensa.

Sólo opciones híbridas, “sólo” 308 km/h
Respecto al modelo anterior, las diferencias van más allá de la estética. Se abandona el W12 en favor de sistemas híbridos enchufables V8 más potentes y eficientes, con autonomías eléctricas de hasta 80 km, lo que permite un uso urbano sin emisiones y reduce el consumo general. El chasis por su parte se ha refinado para ofrecer, según la marca, mayor agilidad “transformando este gran sedán en algo más cercano a un deportivo sin sacrificar el confort legendario de Bentley”.
Ahora hay cinco versiones, las de “entrada” corresponden a la Flying Spur y Flying Spur Azure, le sigue la Flying Spur S, y finalmente la Flying Spur Speed y Flying Spur Mulliner que se posicionan como topes de gama.

Los modelos base y Azure utilizan una calibración del mismo sistema híbrido con 671 hp combinados y alrededor de 686 lb-ft (aprox. 930 Nm). La autonomía eléctrica se anuncia oficialmente en hasta unos 80 km en ciclo optimista, aunque pruebas y estimaciones EPA tienden a estar más cerca de los 75 km o incluso 50 en condiciones reales. Su velocidad máxima es de 270 km/h y hacen el 0 a 100 en 3.9 segundos.
El Flying Spur S entrega exactamente 670 hp y 930 Nm de par, con una aceleración de 0-100 km/h en 3.7 s y velocidad máxima también de 270 km/h. Bentley confirma que representa un aumento de 128 hp respecto al S de la generación anterior y casi un 20% más de potencia total que cualquier Flying Spur S previo.

En cuanto a las versiones superiores (Speed y Mulliner), equipan la variante Ultra Performance Hybrid del mismo V8 twin-turbo de 4.0 litros más motor eléctrico, que alcanza 771 hp y hasta 1,000 Nm de par combinado. La aceleración baja a 3.5 segundos de 0 a 100 km/h. Sin embargo, la velocidad máxima declarada para estos modelos híbridos se sitúa habitualmente en torno a los 308 km/h, no superando la punta de los antiguos W12 de combustión que lograban los 330 km/h.
El nuevo Flying Spur emplea un sofisticado chasis con suspensión neumática adaptativa de tres cámaras, amortiguadores controlados electrónicamente, dirección activa en las cuatro ruedas y el sistema Bentley Dynamic Ride de 48 voltios, que utiliza barras estabilizadoras activas para minimizar el balanceo de la carrocería. Las versiones más avanzadas también incorporan un diferencial electrónico de deslizamiento limitado y torque vectoring, tecnologías que mejoran notablemente la agilidad y estabilidad de este mastodonte de más de cinco metros de longitud.

Detalles que enamoran
Uno de los detalles que presume el nuevo Flying Spur es su sistema de sonido. Hay disponible una opción fabricada por el especialista Naim Audio, también británico, que cuesta 25,000 libras (casi 600,000 pesos mexicanos) y que está diseñado específicamente para la cabina del auto. Se estudió cómo reflejaba el sonido en las diferentes superficies del habitáculo. Cada bocina está ajustada específicamente para la posición en que se encuentre, porque los paneles de nogal, las inserciones metálicas y la piel del interior o los cristales, desde luego que influyen en la respuesta acústica y se tuvieron en cuenta durante la puesta a punto. El sistema se compone de 21 altavoces y un amplificador de 2,200 watts.

¿Y ya? No, hay más detalles, pero son de esos que solamente cuando conduces el coche te das cuenta de que existen. Por ejemplo, los asientos cuentan con la función Postural Adjust, que no es un masaje propiamente, utiliza bolsas de aire que modifican continuamente los puntos de presión sobre tu espalda y piernas. Los cambios son tan sutiles que casi no los percibes, pero ayudan a reducir la fatiga en viajes largos.
También está el sistema Seat Auto Climate que monitorea temperatura y humedad en la superficie del asiento y ajusta automáticamente calefacción y ventilación para mantener una sensación térmica constante. No se limita a enfriar o calentar: intenta mantener el microclima ideal alrededor del ocupante. Esta asistencia se complementa con el aire acondicionado “predictivo” que usa datos del GPS. Si detecta que el auto está por entrar a un túnel o a una zona con peor calidad del aire, cambia automáticamente a recirculación antes de llegar. Además, incorpora ionizadores y filtración de partículas PM2.5.

En el tablero mantiene el famoso Bentley Rotating Display que, curiosamente, es algo que los dueños valoran mucho porque consideran que es una de las soluciones más elegantes para evitar que el interior se vea anticuado dentro de 20 años. Recordemos que es “normal” que estos coches sean tan longevos debido a su altísima calidad de construcción. Sigue mostrando una pantalla táctil de 12.3 pulgadas, tres relojes analógicos artesanales y una pieza continua sin pantalla visible del material que se escoja en el tablero.
Y finalmente, algo que nos llamó mucho la atención y que solo es característico del Mulliner, la versión más equipada. Sus rines de 22 pulgadas son exclusivos, tienen un diseño direccional específico para cada lado del vehículo. Esto significa que el patrón visual “fluye” correctamente en ambos costados y obliga a fabricar rines izquierdos y derechos distintos. La idea es que, cuando el auto está en movimiento, las líneas del rin parezcan “fluir” en la misma dirección en ambos lados, dando una sensación más aerodinámica. Lo que no entendemos es cómo es posible ver ambos lados al mismo tiempo.

